Inteligencia artificial

No le pidas a la IA que invente tu oferta

La IA escribe rápido y suena convincente. Justo por eso, si le pides que invente tu oferta, puede entregarte un texto impecable lleno de datos que no existen. El resultado depende de cómo trabajas con ella. Cuando hablamos de IA (inteligencia artificial).

La IA escribe rápido y suena convincente. Justo por eso, si le pides que invente tu oferta, puede entregarte un texto impecable lleno de datos que no existen. El resultado depende de cómo trabajas con ella. Cuando hablamos de IA (inteligencia artificial).

Primero, lo real: tu cliente y su problema

Tu oferta es la forma en que explicas qué vendes o qué propones, a quién y por qué le sirve.
Si la IA no conoce esos datos, los rellena con suposiciones.
Por eso el punto de partida eres tú. Antes de escribir una sola instrucción, define quién es tu
cliente y qué problema tiene.
Usa información que puedas verificar, no la que suena bien. Si todavía no tienes claro alguno
de esos datos, anótalo como pendiente y resuélvelo antes de publicar.

Pon límites: alcance y restricciones

El alcance es lo que incluye tu oferta y lo que no. Las restricciones son las condiciones con
las que trabajas: tus límites, tus recursos y las reglas que debes respetar.
Cuando la IA conoce esos límites, deja de prometer cosas que no puedes cumplir. Sin ellos,
completa los huecos con lo que le parece atractivo.
Un ejemplo de instrucción clara: “Redacta la descripción de mi servicio usando solo la
información que te doy. Si falta algo, márcalo como pendiente”.

Pide alternativas, no verdades

Aquí la IA brilla. Pídele varias versiones del mismo texto: más corta, más directa, con otro
enfoque. Compara y elige la que mejor comunica lo que haces.
Eso sí, una versión distinta no es un dato nuevo. Una hipótesis (una idea que aún no has
comprobado) sigue siendo hipótesis, aunque la IA la escriba con total seguridad.
Explora con libertad la forma del texto. En el contenido, quédate con lo que sabes.

Revisa y separa: real, por validar, no usar

Antes de publicar, revisa cada afirmación de tu texto y clasifícala en una de tres categorías:

  • Real: lo que puedes demostrar. Se queda.
  • Por validar: lo que podría ser cierto, pero aún no confirmas. No sale hasta que lo compruebes.
  • No usar: lo que la IA inventó o no puedes respaldar. Se elimina.

Revisa también el lenguaje. Las promesas exageradas o las palabras que tú no usarías.

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