"TU VALOR NECESITA UNA FRASE CONCRETA"
Saber de muchas cosas no diferencia
Una lista amplia no explica dónde generas valor. Si dices que haces de todo, la otra persona tiene que adivinar en qué te necesita, y casi nadie se toma ese trabajo. Elegir un punto de partida no es cerrarte puertas: es darle a quien te lee algo a lo que responder.
Define a quién le aportas
Elige un segmento que puedas comprender. Lo importante está en esa última palabra: no se trata del grupo más grande ni del más llamativo, sino de uno cuyas necesidades puedas entender de verdad. Puede ser un tipo de equipo, de negocio o de persona. Mientras mejor lo conozcas, más fácil es hablarle.
Nombra el problema
Describe una situación específica y relevante. «Mejoro procesos» no describe nada; una situación concreta sí: algo que le pasa a esa audiencia, que le cuesta tiempo o esfuerzo y que reconocería apenas lo leyera. Cuanto más específico es el problema, más fácil es que la persona correcta se vea
reflejada.
Explica cómo aportas
Conecta mecanismo y evidencia sin exagerar. El mecanismo es el cómo: de qué manera lo que haces resuelve ese problema. La evidencia es lo que respalda esa explicación: un proyecto, un resultado, algo que se pueda ver o comprobar. Las tres piezas se alimentan entre sí: si no encuentras evidencia, quizá el problema o la audiencia todavía no están bien definidos.
Una propuesta responsable